LA GUERRA DE LOS PERIODISTAS
La gran prensa bogotana, en concordancia con los modelos periodísticos que utiliza, todos copiados de la escuela norteamericana, le viene dando un tratamiento al caso del “loco” Chaves, presidente de Venezuela, salido de tono y muy peligroso. Más grave que las palabras de Chaves es el enfoque que estos periodistas le están dando al asunto.
Ya conocemos que el chafarote presidente del hermano país, por lo general no maneja protocolo ni delicadeza. Pero también la historia nos ha enseñado, con casos como en Chile, Panamá, Grenada o Irak, que Estados Unidos no se ahorra cuando se trata de quitarse del camino un gobierno que le ataca y pone en juego su seguridad nacional.
Es cierto que por patriotismo, por chauvinismo, por sentido de pertenencia o por cualquier otro sentimiento, casi todos los colombianos se solidarizan a favor del país y se molestan por la frases del venezolano; pero el asunto es demasiado delicado como para que a través de los medios de comunicación masivos convencionales, se degenere un debate público nacional sobre el tema. La magnitud del problema es como para que la maneje solamente el gobierno con los más delicados patrones de la diplomacia.
Si examinamos literalmente las palabras de Chaves, él no ha amenazado a Colombia ni le ha declarado la guerra, como dicen los periodistas de Bogotá. Dijo que si los gringos lo atacan utilizando a Colombia, ellos se van a defender con las armas, o sea que habrá guerra. Pero de esto a decir que amenazó a Colombia con guerra hay diferencia y esa interpretación distorsionada y difundida con la alharaca tradicional de los grandes medios, puede crear un clima muy peligroso. Pura palabrería de Chaves; pues no creo que haya hoy un país suramericano que esté en capacidad de sostener una guerra ni siquiera por un día.
Pero los medios bogotanos está de plácemes con las palabras de Chaves; pues les cayó como anillo al dedo lo que a ellos les gusta: temas escandalosos para atraer audiencia de manera que más que una guerra con Venezuela, lo que estamos viviendo es la guerra de los periodistas.